Muchas personas descubren que tienen bruxismo en la consulta del dentista: el odontólogo ve el esmalte desgastado, pequeñas fracturas o un borde de los dientes más plano de lo normal. Otras se enteran porque su pareja oye el rechinar por la noche o porque se despiertan con dolor en la mandíbula. El bruxismo es frecuente, y cuanto antes se detecta, más fácil es proteger los dientes.
Qué es el bruxismo
El bruxismo es la tendencia a apretar o rechinar los dientes de forma involuntaria. Se distinguen dos tipos:
- Bruxismo del sueño. Ocurre durante la noche, sin que la persona sea consciente. Es el más difícil de detectar por uno mismo.
- Bruxismo de vigilia. Aparece durante el día, a menudo en momentos de concentración o tensión: frente al ordenador, al conducir o al hacer deporte.
En ambos casos los músculos que cierran la boca, sobre todo los maseteros, trabajan mucho más de lo necesario.
Síntomas: cómo saber si tienes bruxismo
Algunas señales que conviene comentar con el dentista:
- dolor o cansancio en la mandíbula al despertar;
- dolor de cabeza en las sienes por la mañana;
- dientes más sensibles al frío o al calor;
- desgaste visible del esmalte, dientes que parecen más cortos o fracturas pequeñas;
- chasquidos o molestias en la articulación de la mandíbula al abrir la boca;
- marcas de los dientes en los laterales de la lengua o en el interior de las mejillas.
Si notas varias de estas señales, la revisión dental es el primer paso. El odontólogo valora el desgaste y el estado de la articulación temporomandibular.
Por qué aparece
El bruxismo no tiene una única causa. Los factores que se relacionan con él con más frecuencia son:
- Estrés y ansiedad. Es la asociación más conocida: en épocas de tensión el bruxismo suele empeorar.
- Trastornos del sueño. El bruxismo nocturno se relaciona con los microdespertares y, en algunos casos, con la apnea del sueño.
- Hábitos. El café, el alcohol y el tabaco, sobre todo por la tarde y la noche, pueden aumentarlo.
- Algunos medicamentos. Ciertos fármacos pueden favorecerlo como efecto secundario. Nunca hay que suspender un tratamiento por este motivo sin consultar al médico.

Consecuencias si no se trata
Con el tiempo, el bruxismo puede desgastar el esmalte, provocar fracturas de dientes y empastes, dañar coronas o implantes y sobrecargar la articulación de la mandíbula. También puede causar dolor muscular crónico en la cara y el cuello, y un aumento del volumen de los maseteros que cambia el contorno del rostro.
Tratamientos para el bruxismo
El objetivo es proteger los dientes y reducir la tensión muscular. El tratamiento se adapta a cada caso y a menudo combina varias medidas.
Férula de descarga
Es el tratamiento de base. Se trata de una placa a medida, normalmente para dormir, que protege los dientes del roce y reparte la fuerza de la mordida. La férula debe hacerla el dentista a partir de un molde de tu boca; las férulas genéricas no siempre ajustan bien.
Control del estrés y hábitos
Las técnicas de relajación, la fisioterapia de la mandíbula y una buena higiene del sueño ayudan a reducir los episodios. En el bruxismo de vigilia, aprender a detectar el momento en que aprietas los dientes y relajar la mandíbula ya supone una diferencia.
Toxina botulínica en casos seleccionados
Cuando el dolor muscular persiste o los maseteros están muy desarrollados, el médico puede valorar la aplicación de toxina botulínica en estos músculos. Según los estudios disponibles, reduce la fuerza de la contracción y puede aliviar el dolor y la sobrecarga. No sustituye a la férula: es un complemento, su efecto es temporal y debe aplicarla un profesional médico tras valorar el caso y las posibles contraindicaciones.
Algunas clínicas médicas de estética trabajan en coordinación con el dentista en estos casos. Por ejemplo, en la Clínica Revita en Barcelona este tratamiento se realiza siempre después de una consulta médica previa.
Tratamiento de la causa
Si el bruxismo se relaciona con un trastorno del sueño, como la apnea, conviene estudiarlo con el especialista correspondiente. Tratar la causa mejora el resultado de las demás medidas.
Cuándo acudir al dentista
Pide cita si tienes dolor de mandíbula frecuente, si notas los dientes más sensibles o desgastados, o si te han dicho que rechinas los dientes al dormir. Una revisión a tiempo permite proteger el esmalte antes de que haga falta reconstruir los dientes.
La información de este artículo es orientativa y no sustituye la valoración de un dentista o de un médico.
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